domingo, 14 de noviembre de 2010

El corazón a la cucha del perro..

Un día me desperté edificio. Esa noche había dormido bien. Tenía los ojos como buhardillas. La boca era un balcón. Y me dolían las escaleras.

Escaleras abajo, justamente asomada a una ventana, te descubrí a vos. Yo pensé que habías desaparecido de mi vida y, sin embargo, ahí estabas, dando vueltas adentro mío.

Me enojé mucho. De mis chimeneas salía un espeso humo negro. Yo había cerrado todas las puertas.

¿Cómo nadie te había visto? ¿Quién te dejó entrar? Alguien debió haberte abierto una ventana.

En castigo, esa noche, MANDÉ EL CORAZÓN A LA CUCHA DEL PERRO..

No hay comentarios:

Publicar un comentario